Siembra

2026

Parque Central de Distritotec

Como parte del programa paralelo desarrollado por la Iniciativa de Artes de la Escuela de Arquitectura, Arte y Diseño en el contexto del Mundial FIFA 2026, y partiendo de una residencia artística en el Laboratorio de Arte AC, Siembra de Rodrigo Ímaz es una intervención de sitio específico que propone una lectura del fútbol no solo como espectáculo deportivo, sino como territorio afectivo y cultural donde se entrecruzan memoria, pertenencia, juego e imaginación colectiva. La pieza se despliega en Parque Central, antiguo estadio de los Rayados en Monterrey, activando el espacio desde las materialidades y símbolos asociados al juego.

El gesto de cortar o perforar balones usados para incorporar tierra y especies de plantas nativas altera su función original y activa otra temporalidad vinculada al cuidado, la permanencia y el crecimiento. Los 200 balones-maceta que intervienen el parque condensan esa operación de desplazamiento material y simbólico. Su interior se vuelve recipiente fértil y la cancha parece replegarse dentro del propio objeto: la tierra sobre la que el balón alguna vez rodó ahora queda ahora contenida en él, como si el espacio del juego se sedimentara en cada pieza.

En esta instalación, el balón deja de operar exclusivamente como en movimiento para convertirse en soporte material de otros procesos. Recuperados, abiertos e intervenidos, estos cuerpos desplazados de la cancha adquieren una nueva condición: aquello que antes contenía aire ahora aloja tierra, raíces y vida.

Las huellas de uso, desgaste y circulación permanecen visibles. Sin embargo, los balones dejan de remitir únicamente al instante deportivo para convertirse en pequeñas arquitecturas vegetales capaces de articular cuerpo, paisaje y memoria popular. Al incorporar plantas nativas de Nuevo León, la instalación establece también una relación con el territorio y sus ecologías, desplazando el futbol hacia una dimensión donde lo colectivo se vincula con procesos de regeneración y cuidado.

En lugar de presentar el balón roto como residuo o ruina, Ímaz lo reactiva como forma abierta. Su condición fragmentada signa una nueva transición material donde el objeto que antes dependía del aire para desplazarse, encuentra en la tierra otra manera de permanecer y existir.

Ariadna Ramonetti

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